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Duelo por ruptura de pareja

Foto del escritor: Gaby Morales
Gaby Morales
14 feb 2024
5 min de lectura

Actualizado: 25 sept

Duelo por ruptura de pareja

Duelo por ruptura de pareja

Cuando termina una relación importante no solo dejamos de compartir la vida con una persona. También pueden terminar rutinas, planes, espacios compartidos, vínculos con otras personas y una forma de imaginar el futuro.

Por eso una ruptura puede sentirse como una pérdida real. Aunque la otra persona siga viva, algo de la vida que construimos juntos deja de existir como lo conocíamos, y necesitamos tiempo para adaptarnos a esa nueva realidad.

Cada separación es distinta. No se vive igual una relación breve que una de muchos años; tampoco es lo mismo terminar de común acuerdo que atravesar una infidelidad, una decisión inesperada o una separación en la que existen hijos, bienes o responsabilidades compartidas.

Después de una ruptura pueden aparecer tristeza, enojo, culpa, alivio, miedo, confusión, nostalgia o el deseo de recuperar la relación. Algunas emociones incluso pueden parecer contradictorias: puedes extrañar a alguien y, al mismo tiempo, reconocer que no quieres volver; sentir dolor y también experimentar momentos de tranquilidad.

No necesitas convertir inmediatamente la ruptura en un aprendizaje ni agradecer lo vivido para poder continuar. Al principio puede ser suficiente reconocer algo mucho más sencillo: una parte importante de tu vida cambió y necesitas tiempo para comprender qué significa eso para ti.

Transitar este duelo no implica borrar a la otra persona, negar lo que existió ni apresurarte a comenzar una nueva etapa. Se trata, poco a poco, de reorganizar tu vida después de una relación que ya no continúa de la misma manera.


En medio de esta reorganización es común preguntarnos por qué un día sentimos tristeza, al siguiente enojo y después volvemos a extrañar profundamente a la otra persona. El duelo afectivo no suele avanzar en línea recta, pero algunos modelos pueden ayudarnos a poner nombre a lo que estamos viviendo.

Walter Riso propone una serie de etapas que pueden aparecer después de una ruptura. Más que tomarlas como pasos obligatorios, podemos usarlas como una guía para comprender algunas de las emociones y reacciones que suelen presentarse durante este proceso.


Etapas del duelo afectivo

Walter Riso describe diferentes experiencias que pueden aparecer después de una ruptura. Aunque se les denomine etapas, no necesariamente ocurren en ese orden, todas las personas las viven de la misma manera ni es necesario pasar por cada una de ellas. Es posible avanzar, regresar a emociones anteriores o experimentar varias al mismo tiempo.

  • Aturdimiento y negación. Al principio puede resultar difícil comprender o aceptar que la relación terminó, especialmente cuando la ruptura fue inesperada.

  • Anhelo y búsqueda de la relación. Puede aparecer un fuerte deseo de recuperar a la expareja, saber qué está haciendo o mantener la esperanza de una reconciliación. En este momento conviene cuidar que esa necesidad de saber no lleve a invadir los límites de la otra persona o a aumentar nuestro propio sufrimiento.

  • Búsqueda de explicaciones. Preguntas como “¿qué pasó?”, “¿qué hice mal?” o “¿qué pude haber hecho diferente?” son frecuentes. Comprender lo sucedido puede ser importante, aunque no siempre encontraremos todas las respuestas.

  • Ira e indignación. El enojo puede dirigirse hacia la expareja, hacia una tercera persona o hacia uno mismo. Sentirlo no es el problema; lo importante es encontrar maneras seguras de expresarlo sin hacernos daño ni dañar a otras personas.

  • Culpa y humillación. Después de una ruptura podemos cuestionar nuestras decisiones, lamentar cosas que hicimos o sentir vergüenza por haber intentado recuperar la relación. Mirar lo ocurrido con mayor perspectiva puede ayudarnos a distinguir entre asumir nuestra responsabilidad y castigarnos por lo sucedido.

  • Desesperanza y tristeza profunda. Reconocer que la relación terminó también significa enfrentarse a la pérdida de planes, rutinas y proyectos compartidos.

  • Recuperación y aceptación. Poco a poco puede comenzar a disminuir la intensidad del dolor y aparecer una mayor capacidad para reorganizar la vida. Aceptar la ruptura no significa que lo ocurrido deje de importar, sino reconocer la nueva realidad y comenzar a construir desde ella.


Más que identificar en qué etapa estás, puede ser útil observar qué estás necesitando en este momento y qué puede ayudarte a atravesarlo sin hacerte daño. Algunas de estas ideas pueden ayudarte; toma únicamente las que tengan sentido para tu situación.


Acepta la realidad sin exigirte dejar de sentir

Reconocer que una relación terminó no significa que dejes de extrañar, amar o recordar a la otra persona. Puede tomar tiempo que las emociones alcancen a una realidad que racionalmente ya conoces.


Evita castigarte por tener días difíciles o por volver a pensar en lo ocurrido. Aceptar una ruptura también es un proceso.


Pon límites al contacto que te hace daño

Después de una separación puede aparecer la necesidad de saber qué hace la otra persona, revisar sus redes o buscar motivos para volver a contactarla. Pregúntate si hacerlo te ayuda a adaptarte o mantiene abierta una herida que necesita espacio.


Tomar distancia puede ser útil, pero no siempre es posible ni tiene que verse igual para todas las personas. Si existen hijos, responsabilidades o asuntos pendientes, quizá el objetivo no sea cortar el contacto, sino establecer límites claros y una comunicación respetuosa y funcional.


Cuida de ti mientras reorganizas tu vida

Una ruptura puede afectar el sueño, el apetito, la concentración, el trabajo y las ganas de hacer cosas que antes disfrutabas. Trata de bajar un poco la exigencia y atender lo básico: descansar, alimentarte, moverte, mantener contacto con personas cercanas y darte espacios propios.


No necesitas reconstruir tu vida de inmediato. A veces empezar de nuevo comienza simplemente por volver a cuidarte.


Mira la relación con honestidad, no solo desde la culpa

Con el tiempo puede ser útil preguntarte qué funcionó, qué no, qué necesitabas, qué límites faltaron y qué aprendiste sobre ti dentro de esa relación.Asumir tu parte de responsabilidad puede ayudarte a crecer; cargar con toda la culpa, no.


Tampoco necesitas convertir inmediatamente la relación en “una enseñanza”. Algunas comprensiones llegan mucho después.


Permítete construir una vida que vuelva a sentirse tuya

Una relación ocupa tiempo, rutinas, espacios y proyectos. Cuando termina, también puede ser necesario redescubrir quién eres fuera de ella.


Puedes retomar intereses, fortalecer amistades, crear nuevas rutinas o simplemente permitirte imaginar un futuro diferente al que habías planeado.


Continuar no significa negar lo que viviste. Significa reconocer que esa relación fue parte de tu historia, pero no tiene que definir todo lo que viene después.



Bibliografía

Carmona Portocarrero, C. I. (2012). Intervención al duelo por ruptura de pareja desde la terapia cognitivo conductual a partir del análisis de cuatro casos. Polisemia, 8(13), 35–46.

Martínez Gómez, J. A., Sandoval Cano, M., Soler Cantillo, M. L., & Bolívar Suárez, Y. (2021). Duelo amoroso, dependencia emocional y salud mental en mujeres que han terminado una relación de pareja. Informes Psicológicos, 21(1), 101–116.

Riso, W. (2017). Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido: Una guía para sacarse al ex de la cabeza y el corazón. Editorial Océano de México.

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