
TERAPIA DE DUELO
Terapia psicológica para comprender la pérdida y reconstruir el rumbo
Cada duelo es diferente. La terapia ofrece un espacio para comprender lo que estás viviendo, trabajar aquello que hoy pesa y encontrar recursos para continuar respetando tu historia, tus vínculos y tu propio ritmo.
Atención principalmente en línea · Sesiones presenciales en la zona sur de la CDMX, sujetas a disponibilidad.

La muerte de alguien significativo puede transformar profundamente la vida. Además de tristeza, pueden aparecer vacío, soledad, enojo, culpa, confusión o la sensación de haber perdido el rumbo. También pueden cambiar tus rutinas, tus relaciones y la forma en que imaginabas el futuro.
La terapia ofrece un espacio para comprender lo que estás viviendo, trabajar aquello que quedó pendiente o pesa emocionalmente y encontrar una forma de continuar sin olvidar ni restar significado al vínculo.

Recibir el diagnóstico de una enfermedad grave, propia o de alguien cercano, puede cambiar de forma abrupta la manera en que imaginamos el presente y el futuro. Pueden aparecer miedo, incertidumbre, tristeza, enojo, culpa o la sensación de estar perdiendo algo incluso antes de que ocurra una muerte.
La terapia ofrece un espacio para comprender estos cambios, expresar lo que resulta difícil decir y trabajar las pérdidas, decisiones y emociones que pueden surgir durante la enfermedad, respetando el ritmo y las necesidades de cada persona.

Cuidar a alguien durante una enfermedad puede convertirse, poco a poco, en el centro de la vida cotidiana. Junto con el afecto y el compromiso pueden aparecer cansancio, miedo, culpa, frustración, decisiones difíciles o la sensación de haberte dejado a ti misma o a ti mismo en segundo plano.
La terapia ofrece un espacio para reconocer también lo que tú estás viviendo, trabajar el desgaste emocional, establecer límites posibles y recuperar recursos para cuidar sin desaparecer dentro del cuidado.

La muerte de un animal de compañía puede dejar un vacío profundo. El vínculo cotidiano, la compañía, las rutinas compartidas y el lugar que ocupaba en tu vida hacen que su ausencia pueda sentirse con tanta intensidad como otras pérdidas significativas.
A veces este dolor no es comprendido por quienes nos rodean, lo que puede aumentar la soledad o hacer difícil expresar lo que sentimos. La terapia ofrece un espacio para reconocer la importancia de ese vínculo, procesar la pérdida y encontrar una forma de continuar honrando lo que esa relación significó.

Migrar puede implicar mucho más que cambiar de lugar. Dejar atrás familiares, amistades, trabajo, rutinas, espacios conocidos y formas de vida puede generar tristeza, soledad, culpa, desorientación o la sensación de no pertenecer por completo ni al lugar que se dejó ni al nuevo entorno.
La terapia ofrece un espacio para comprender estas pérdidas, trabajar los cambios en la identidad y los vínculos, y construir nuevas formas de pertenencia y continuidad sin sentir que adaptarse significa renunciar a una parte de tu historia.
A veces una misma experiencia reúne varias pérdidas al mismo tiempo: una relación, una rutina, un proyecto de vida, una parte de nuestra identidad o la forma en que imaginábamos el futuro.
No necesitas tener claro cómo nombrar lo que estás viviendo para pedir ayuda. En la valoración inicial podemos comprender tu situación y definir si este espacio puede ser adecuado para ti.