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Qué decir y qué no cuando alguien fallece

Foto del escritor: Gaby Morales
Gaby Morales
25 may 2023
5 min de lectura

Actualizado: 25 sept

Qué decir cuando alguien fallece

La muerte de una persona querida puede generar una profunda sensación de pérdida y vulnerabilidad. En esos momentos no existe una frase capaz de eliminar el dolor ni de llenar la ausencia; sin embargo, una presencia respetuosa y cercana puede convertirse en una forma importante de apoyo.


Aunque no siempre sea posible acompañar a la persona en un funeral, velorio o encuentro presencial, sí podemos hacerle saber que estamos presentes. Expresar condolencias puede parecer difícil porque muchas veces no sabemos qué decir ni cómo acercarnos sin resultar invasivos.


No existe una fórmula perfecta para acompañar a alguien que ha perdido a una persona importante. Lo más útil suele ser acercarse con honestidad, respeto y sensibilidad hacia el vínculo que tenemos con esa persona. Dependiendo del grado de confianza, podemos ofrecer escucha, compañía o ayuda concreta, procurando siempre respetar sus tiempos, sus límites y su necesidad de espacio.


Ten en cuenta que una persona en duelo puede reaccionar de maneras muy distintas: quizá necesite hablar, permanecer en silencio, estar acompañada o tomar cierta distancia. Por eso, más que intentar encontrar las palabras perfectas, conviene observar, escuchar y respetar lo que necesita en ese momento.

El lenguaje corporal también puede transmitir cercanía. Si existe confianza, puedes ofrecer un abrazo o algún gesto de afecto, pero es importante respetar siempre si la persona desea o no ese contacto. También puedes ofrecer ayuda concreta: escucharla, acompañarla en alguna actividad, preparar comida, realizar una compra, apoyar con algún trámite o simplemente hacerle saber que puede contar contigo. Si consideras que podría beneficiarse de apoyo profesional, puedes ayudarle a buscar opciones, siempre respetando su decisión.

¿Qué puedes decir?

No necesitas encontrar una frase perfecta. En muchas ocasiones, lo más útil es hablar con sencillez, cercanía y honestidad, sin intentar explicar la pérdida ni quitarle importancia al dolor. Puedes utilizar frases breves como: “Lo siento mucho.” “Lamento tu pérdida.” “No sé qué decir, pero estoy aquí contigo.” “Te acompaño en este momento.” “Te quiero y estoy aquí para ti.” “Cuenta conmigo.”


Si la persona desea hablar, puedes escucharla sin apresurarla, corregirla ni emitir juicios sobre lo que siente. También puedes preguntarle qué necesita o qué podría serle útil en ese momento, procurando ofrecer únicamente la ayuda que realmente puedas brindar.


¿Qué no decir? 

Algunas frases se dicen con buena intención, pero pueden minimizar la pérdida, presionar a la persona para que se sienta mejor o imponerle una manera de vivir su duelo. Conviene evitar expresiones como las siguientes:

  • “Sé fuerte, ahora te toca cuidar de…”

    Puede transmitir la idea de que la persona debe contener lo que siente para ocuparse de los demás. Estar en duelo no significa falta de fortaleza; también es válido necesitar apoyo, llorar o sentirse vulnerable.

  • “Comparto tu dolor” o “Sé exactamente cómo te sientes” Aunque hayamos vivido una pérdida parecida, cada vínculo y cada duelo son diferentes. Es preferible reconocer su experiencia sin asumir que sabemos exactamente lo que está sintiendo.

  • “No llores, así no le dejarás descansar en paz” Además de apoyarse en una creencia que la otra persona puede no compartir, esta frase puede generar culpa por expresar tristeza. Llorar es una de las muchas formas posibles de manifestar el duelo y no debería presentarse como algo perjudicial.

  • “Échale ganas” El duelo no se resuelve mediante voluntad o actitud positiva. Una expresión así puede hacer sentir a la persona que debería estar mejor de lo que está o que está haciendo algo mal por continuar sintiendo dolor.

  • “El tiempo lo cura todo” El paso del tiempo puede ayudar a que la experiencia cambie, pero no significa que la pérdida desaparezca por sí sola. Cada persona necesita su propio proceso para adaptarse a la ausencia e integrar lo vivido.

  • “A ___ no le gustaría verte sufrir” Aunque se diga con intención de consolar, puede hacer que la persona sienta culpa por estar triste o por expresar su dolor. Es preferible permitir que viva sus emociones sin hacerle sentir que está decepcionando a quien murió.

  • “No estés triste, tienes más hijos” La existencia de otros hijos no sustituye el vínculo con quien murió. Esta frase puede minimizar una pérdida profundamente significativa y hacer que la persona se sienta incomprendida. También puede transmitir, aunque no sea la intención, que algunos vínculos o afectos “compensan” a otros, o incluso hacer sentir que quien murió importa menos que quienes siguen presentes.

  • “Aún eres joven, podrás encontrar otra pareja” Perder a una pareja no se resuelve pensando en una relación futura. En ese momento, la persona está intentando comprender y adaptarse a una ausencia concreta, no reemplazarla.

  • “Se encuentra en un lugar mejor” Puede ser una frase reconfortante cuando coincide con las creencias de la persona en duelo. Sin embargo, si no conocemos esas creencias, es mejor no asumirlas ni imponer una explicación religiosa o espiritual.

  • “Ya está descansando” Suele decirse con buena intención, pero no siempre consuela. Algunas personas pueden sentir que invalida su dolor, que da por hecho algo que no sabemos con certeza o que minimiza la carga que ellas siguen viviendo tras la pérdida. Además, puede no coincidir con sus creencias o generar más preguntas que alivio.

  • “Todo pasa por algo” Estas expresiones pueden ser reconfortantes cuando coinciden con las creencias de la persona, pero no deberían utilizarse como explicación automática de una pérdida. En algunos casos pueden generar enojo, culpa o una sensación de incomprensión, especialmente cuando la persona está tratando de encontrar sentido a lo ocurrido.

  • “Tienes que dejarlo ir” El duelo no consiste simplemente en desprenderse de quien murió. El vínculo puede transformarse y seguir ocupando un lugar significativo en la vida de la persona. Pedirle que “lo deje ir” puede hacerle sentir que recordar, hablar o mantener ciertos vínculos simbólicos con quien murió es algo incorrecto.

  • “Ya tienes que seguir adelante” / “Ya deberías estar mejor”

    No existe un calendario único para el duelo. Estas frases pueden transmitir prisa o juicio y hacer que la persona sienta que está viviendo su proceso de manera incorrecta. Acompañar implica respetar sus tiempos sin imponer expectativas sobre cuándo debería sentirse mejor.


Frases y preguntas que conviene evitar o hacer con cuidado

Algunas preguntas pueden sentirse invasivas, especialmente cuando se hacen por curiosidad o en momentos en los que la persona aún no desea hablar de lo ocurrido. Antes de preguntar, conviene dejar que sea ella quien marque hasta dónde quiere compartir.

Por ejemplo:

“¿Qué le pasó?” “¿Cómo sucedió?” “¿De qué murió?” “¿Dónde estabas?” “¿Pudiste despedirte?” “¿Por qué no se cuidó?” “Se veía que no iba a durar…”


Preguntar por los detalles de la muerte no siempre es inadecuado; puede ser parte de una conversación cercana si la persona desea hablar de ello. Lo importante es evitar interrogar, insistir o hacer preguntas que respondan más a la curiosidad de quien pregunta que a una necesidad real de acompañamiento. Acompañar también implica respetar silencios, límites y momentos de soledad. Escuchar sin juzgar, preguntar qué necesita y ofrecer únicamente la ayuda que realmente podemos sostener suele ser más útil que intentar animar, apresurar o dirigir su proceso.

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